Lo es.
Es complicado, saber que hace tiempo que no está a tu lado
entender que la vida se mide por momentos,
que los que pasasteis juntos no fueron los buenos
y que por más que no quieras pensarlo,
has caído y te has roto en mil pedazos.
Es difícil, pensar que pudo ser y no lo has logrado,
ver las estrellas sola, tumbada boca arriba en el verde,
repasar una y otra vez lo que fuisteis
y darte cuenta de que para él no tuvo ningún significado.
Es sencillo, creer que lo vuestro era común y no extraño,
resolver las dudas, enfrentar una realidad inexistente,
deshacerse en halagos y en falsas promesas
que con el tiempo no son más que un cruel deshecho del pasado.
Es fácil, atribuir un valor a algo que no viene detallado
volar a un mundo paralelo dónde la mentira es verdad,
dónde sueñas que eres feliz, que no sientes dolor,
pero terminas abriendo los ojos, ya no tienes alas, no te da el aire en la cara,
te chocas con tu presente y distingues lo bueno de lo malo.
Te encierras en ti misma, lloras por tu reciente descubrimiento,
pasas por mil etapas, entre ellas la del arrepentimiento,
escribes en una hoja arrugada todos tus sentimientos
descubres tu calidad en la poesía, en los relatos, en los cuentos
y al final lo aceptas, te sientes bien y no guardas rencor.
Porque reconoces que todo eso en lo que una vez creíste,
no puede llamarse amor.
Por: Iris R. Rico
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