jueves, 4 de febrero de 2016

Respira

Respira, vamos respira.
Tú puedes, eres fuerte, eres valiente, estás viva. Respira.

Esas palabras se repetían una y otra vez en mi cabeza, para hacerme reaccionar, para hacerme volver a ser yo.

No había sido fácil, ni siquiera un poquito, pero ahí estaba, hecha un ovillo en la cama mirando la luz de la luna que entraba por la ventana, preguntándome una y otra vez por qué.

Respira. No dejes que te gane, no dejes que pueda contigo.

Me dolía el pecho, me costaba pensar, ser racional, solo quería dormir, dormir y olvidar, olvidarlo todo.

Oí la puerta principal abrirse y me tapé con la sábana hasta la cabeza, no quería que me viese así, no quería verle, no podía, no era el momento.

Respira.

Sus pasos cada vez se acercaban más, sabía que quería hablarme, qué quería decirme, pero no estaba preparada para escucharlo, no podría soportarlo.

Respira.

Entró en mi habitación, pero no encendió la luz. Cogió una silla y se sentó junto a mi cama, en silencio. Suspiró. No paraba de mover la pierna, lo sabía porque la tenía apoyada en el somier y notaba el leve temblor que provocaba. Estaba nervioso, siempre movía la pierna cuando estaba nervioso. Me bajé la sábana despacio, para mirarle, necesitaba hacerlo, no podía sentirle mal y no hacer nada.

Respira, por ti, por él, por los dos.

Me miró fijamente, estaba decaído, agotado. Intentó sonreír, pero en contrapartida un par de lágrimas corrieron por sus mejillas. Se las quité con delicadeza y él me cogió la mano. Unos minutos antes no quería verle, pero en ese momento no podía siquiera evitar sus ojos. Un lo siento salió de sus labios temblorosos en un susurro y en ese instante le perdoné, porque no podía vivir sin él.

Yo siempre supe lo que había y lo que no había, a lo que me enfrentaba y a lo que no, pero aún sabiéndolo había sufrido, no había podido evitar el dolor. Se volvía a ir, volvía a dejarme ahí, sola, pensando en él cada día, a cada segundo. Esa vez solo se había quedado un mes, yo tenía la esperanza de que no tuviese que irse de nuevo, pero había llegado el día, otra vez.

Tenía tan reciente su llegada que mi cuerpo no reaccionaba a perderle de nuevo, no quería una despedida, quería un para siempre que durase todos los días. Quería compartirlo todo sin un ordenador de por medio, le quería a él a mi lado. Sabía que los niños le necesitaban, que el mundo le necesitaba, no podía enfadarme con él, era una persona increíble con un trabajo increíble, no podía reclamarle nada en absoluto.

Nos miramos fijamente a los ojos, él besó mi frente y me colocó en su regazo, en un abrazo que bien podía ser eterno. Mi mente volvió en sí.

Respira, me dije a mí misma. Y eso hice, respiré hondo, besé su barbilla, me acerqué a su oído y entonces hablé.

"Respiremos juntos, siempre, esta vez no estaré sola, esta vez me voy contigo"




Iris:)


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